El cine, como todo buen arte, nos brinda con cada película un espacio metafísico distinto en el que podemos encontrar quienes somos, qué queremos ser y comprender al mundo de mejor manera. Así como Nietzsche dijo en su momento que la vida no tendría sentido sin la música, creo que muchos estamos de acuerdo cuando afirmo que la vida moderna perdería todo sentido sin el cine.

En la actualidad, hemos padecido las consecuencias de la modernización al ver que las pantallas grandes de las salas de cine están siendo sustituidas por las pantallas chicas de los televisores, tablets o teléfonos inteligentes. Sin embargo, aún los recintos de cine no han caído en desuso y muchas personas siguen prefiriendo la pantalla grande a la pantalla chica. Grandes responsables de esa predilección de los cinéfilos por la pantalla grande son las espectaculares salas de cine, encontradas en cualquier parte del mundo, las cuales se encargan de crear el ambiente idóneo para disfrutar una película en su máxima expresión.

Las salas de cine modernas no sólo se encargan de ofrecernos una pantalla descomunal para visualizar el último filme que ha salido al mercado y que deseamos ver, sino también se ocupan de crear un ambiente sonoro inmersivo, mediante un sistema de sonido surround, que nos lleva hasta sitios inimaginables con tan sólo prestar atención a los sonidos que percibimos. Además, crean una oscuridad similar a la del vasto universo para, que tal como una estrella solitaria en naufragio, veamos la película sin ninguna intervención lumínica ajena. Por si no fuera poco, menos relevante es el servicio de comidas ligeras que ofrecen para hacer más llevadera la visión del filme en cuestión. En definitiva, no hay nada mejor que una sala de cine para ver una película.

En ese mismo sentido, en Londres podemos encontrar el denominado “mejor cine del mundo” por el afamado cineasta Quentin Tarantino. Se trata en específico del cine Prince Charles Cinema, al cual el susodicho cineasta norteamericano le dedicó palabras de amor y admiración por su ambiente propicio para el cine independiente y de calidad. En una visita del personal de Cerrajeria Osario al mencionado cine, los tecnicos de fontaneria declararon que es, sin lugar a dudas, una de las mejores salas de cine a las que han asistido.

Un antiguo empleado del Prince Charles Cinema declaró que desde que Quentin Tarantino profirió tales palabras con respecto al cine en cuestión, la taquilla de todas las funciones aumentó en un 10% y así se ha mantenido hasta hoy en día. Pero no sólo los comentarios de Tarantino encumbraron al cine de Londres, sino también su audiencia, que en una encuesta para una revista londinense manifestaron su preferencia por este cine por encima de los otros.

Sin duda alguna el cine Prince Charles Cinema es uno de los lugares principales que todo amante del cine debe visitar al momento de ir a Inglaterra. Esperamos que este artículo sirva de ayuda turística para los viajantes y de deleite para los curiosos. Nos vemos en una próxima ocasión.