¿Qué tienen en común David Bisbal y Sean Connery? Por disímiles que parezcan comparten un pasado común, y es que tanto el cantante cántabro como el multifacético Sir británico, en algún momento de sus vidas se subieron a los andamios para ejercer el oficio de albañiles.

A esta profesión también se han dedicado otras celebridades, como el tantas veces elegido hombre más sexy del mundo, el ahora padre George Clooney. Pese a que tuvo un breve paso por la Universidad de Kentucky, donde pensó estudiar periodismo, el joven Clooney muy pronto abandonó las aulas y desempeñó trabajos tan disímiles como vendedor de calzado, mozo de almacén, albañil o recolector de tabaco.

En nuestros predios, es Eduardo Gómez el que acumula una mayor variedad de oficios antes de decantarse por la actuación. Fue vendedor de enciclopedias a domicilio, camarero, dependiente de grandes almacenes y, por supuesto, también albañil.

Más extraño todavía resulta imaginarse a la talentosa Whoopi Goldberg poniendo los cimientos de una obra, pero se dice que este fue uno de sus primeros empleos, así como el de maquilladora de cadáveres y operadora de una línea caliente.

Parece ser la norma que antes de alcanzar el estrellato muchos famosos desempeñaran oficios más humildes. Así, es harto conocido que Harrison Ford era carpintero, y fue durante un trabajo en casa de George Lucas, que éste le pidió que leyera unas líneas de Han Solo, para ayudar durante las audiciones de La guerra de las galaxias. A partir de ese momento, Ford abandonó el serrucho y conquistó galaxias muy lejanas y fieles seguidores. Otro ebanista que cambió de herramienta, fue Matt LeBlanc, quien prefirió sacar provecho de su atractivo y dejar el serrín tras alcanzar el éxito como el recordado Joey de la serie Friends.

Por otra parte, se cuenta que el duro Clint Eastwood, antes de ser actor y director, fue instalador de piscinas. Y la irreverente Ellen de Generes fue antes camarera, vaciadora de ostras y fue pintor de brocha gorda.

Las ventas también han sido un trabajo popular para los actores. Así, Brendan Fraser se desempeñó como vendedor de perfumes en una tienda departamental, mientras que Kanye West trabajó como dependiente en Gap.

Y por el negocio de la gastronomía también han pasado muchos famosos, y no exactamente como propietarios. En la lista encontramos nombres tan impensables como el de Sandra Bullock, quien trabajó como camarera en varios restaurantes de Nueva York. O Gwen Stefani, que limpió pisos en el Dairy Queen. Las franquicias de comida también emplearon a varias super estrellas: Madonna trabajó en Dunkin’ Donuts, Eva Longoria formó parte de la plantilla de Wendy’s, Julia Roberts vendió helados en Baskin Robbins y en las filas de McDonalds se contaron trabajadores tan conocidos como Rachel McAdams, Shania Twain, Pink y Jay Leno, entre otros. Mientras, la sexy pelirroja Amy Adams deslumbró con sus curvas como camarera en Hooters. Sin embargo, son Brad Pitt y Megan Fox los que mayor asombro causan, pues no sólo trabajaron en sitios de comida, sino que debieron cubrir sus encantos con vestuarios alusivos a las tiendas donde se desempeñaban. El ex de Angelina Jolie se vistió de Pollo Loco, un restaurante mexicano de Los Ángeles, y Megan usó un disfraz de plátano cuando laboraba en una tienda de smoothies.

Pero sin duda son Christopher Walken y Silvester Stallone quienes se llevan el palmarés, por el peligroso empleo que tuvieron antes de ser famosos. El primero trabajó en un circo desde los 15 años, pero no como payaso, sino domando leones. Un tanto más precavido, pero también arriesgado, Stallone se conformó con limpiar sus jaulas en el zoológico de Central Park