Todos tenemos en mente películas que han hecho historia por su argumento, su fuerza o las excelentes interpretaciones de sus protagonistas. Sin embargo, ha habido otras muchas que, siendo tal vez menos conocidas, han ejercido tal influencia que han condicionado el desarrollo del cine a lo largo de su historia. Vamos a conocer algunas de esas películas, películas en algunos casos ya centenarias.

Hoy en día estamos acostumbrados a increíbles efectos especiales. ¿Pero cuál fue la primera película en la que se intentaba modificar la realidad de manera, evidentemente, rudimentaria? Viaje a la Luna, de 1902. No se puede hablar de efectos especiales, pero sí de un toque de ilusionismo.

No fue la primera película de suspense, pero sí la primera que ofrecía una realidad distorsionada para conseguir mayor efectismo. Hablamos del Gabinete del doctor Caligari, de 1919. Tras ella la manipulación de ángulos, contraluces y decorados extraños dejaron de ser algo extraño y hoy hay verdaderos maestros, como Tim Burton.

Llegamos 1927 y a El cantor de jazz. Primera película sonora de la historia. Sobran las explicaciones de lo que supuso en el mundo del celuloide. Y no avanzamos mucho en el tiempo, a 1928, para hablar de una obra maestra inolvidable Metropolis, primera cinta de auténtica ciencia ficción, admirada todavía por grandes directores. De ese mismo año es El perro andaluz, del grandísimo Luis Buñuel, que introdujo con ellas complejos mundos oníricos en el cine.

Mucho ha pasado desde el nacimiento de King Kong, en 1933. Pero este fue la primera de un sinfín de criaturas que nos aterrorizado desde entonces, criaturas inspiradas en la naturaleza o de pura ciencia ficción.

Todos, aunque muchos se resistan a reconocerlo, tenemos una gran historia de amor cinematográfico preferida. ¿Pero cuál fue la primera gran historia de amor del cine? Sucedió una noche, con Claudette Colbert y Clark Gable como protagonistas. Corría el año 1934.

Y acabamos con una fórmula que Walt Disney inventó en 1937 y que es plenamente vigente. No pasa de moda ni la fórmula ni la película con la que se inició. Hablamos de Blancanieves y los siete enanitos, largometraje inolvidable de dibujos animados.